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domingo, 7 de abril de 2013

Ventajas y desventajas ern los juicios orales


Ventajas y desventajas

• Xóchitl Zepeda León
Sólo nos queda esperar que prospere una de las iniciativas más importantes que podrían darse durante este año 2007, y que se refieren precisamente a la implantación de los juicios orales, que se encuentra ya en manos de nuestros legisladores de la actual Cámara de Diputados
Son muchas las ventajas que traería a nuestro sistema de justicia la puesta en marcha de los juicios orales, sobre todo en los delitos de repercusión social, que representan la mayoría de la carga procesal del País, y que refieren penas menores o de carácter administrativo. Sin embargo, según el abogado Felipe de Jesús Garibay Valle, profesor investigador de la División de Estudios Jurídicos de la Universidad de Guadalajara, quien también formó parte de la Comisión Redactora de la Iniciativa presentada ante el Congreso de Jalisco, que ya se encuentra en su primera lectura, existen varias objeciones que ameritan atención y reflexión.
¿Al libre albedrío?
Tras afirmar, tajantemente, que en los delitos de repercusión social deben aplicarse sin recelo los juicios orales, y que una de las principales ventajas de los mismos es que el juez escucha a las partes, el también Presidente de la Academia de Derecho de Jalisco, manifestó su desacuerdo en cuanto a que el proceso oral otorgue al juez la capacidad de emitir sentencia a «su libre albedrío», puesto que se le dota de la capacidad de valorar las pruebas, a diferencia del proceso actual, el cual otorga a cada una de ellas un valor y una forma de constituirse, lo cual permite un control constitucional, que no da lugar a la subjetividad del juez al momento de emitir sentencia, refirió Garibay Valle.
El abogado litigante, al describir otros impedimentos inmediatos para la aplicación de los juicios orales en México, adujo la carencia de la estructura, es decir, de jurados y salas para la realización de juicios orales, para darle salida a 250 mil procesos que se inician en nuestro País cada año, pero que no tienen fecha de terminación.
Asimismo, Felipe de Jesús Garibay agregó la carencia de jueces y abogados con la preparación necesaria para realizar un juicio de esta naturaleza; aspectos que requerirían, no sólo de grandes inversiones gubernamentales, que a la larga redundarían en beneficios; sino, incluso, la reestructuración de la currícula universitaria de los futuros abogados del País.
Conciliación que hace justicia
Pese a las posibles desventajas que traería el sistema de oralidad en México, son mayores sus ventajas, pues está comprobado que en los países que ya lo utilizan, como es el caso de Chile, sólo entre 5 y 7 por ciento de los procesos llegan a juicio, porque este sistema contempla otras modalidades de solución.
Así, los casos pequeños, y los no violentos (que en nuestro País son más de la mitad; por ejemplo, los derivados de accidentes de tránsito) se pueden resolver con un acuerdo reparatorio de los daños causados a la víctima y el pago de una multa o sanciones, como puede ser un servicio a la comunidad.
Por otro lado, en casos más complicados, en los que el acusado considere que hay suficientes evidencias en su contra que lo hace suponer que será condenado, pueden optar por un juicio abreviado, a cambio de recibir una sanción menor. El juicio oral es así, un referente del sistema, que hace que se racionalice el uso del proceso penal y la prisión, realmente, como últimos recursos.
Esperanzadores resultados
Este tipo de juicio en la práctica ha dado buenos resultados. En los sistemas que han logrado descongestionar sus instituciones y abrir paso a los juicios orales, se logra concluir satisfactoriamente, al menos, 80 por ciento de los asuntos ingresados (en México la efectividad es de 20 por ciento), dando a cada tipo de ilícito la atención más adecuada, con un uso racional y eficiente de los siempre escasos recursos de la justicia. Gracias a estos sistemas, debido a la publicidad y transparencia de los procesos y a la efectividad de los resultados del sistema, los ciudadanos han comenzado a tener más confianza en la justicia.
Partiendo de lo anterior, sólo nos queda esperar que una de las iniciativas más importantes que podrían darse durante este año 2007, y que se refieren precisamente a la implantación de los juicios orales, que se encuentra ya en manos de nuestros legisladores de la actual Cámara de Diputados, prospere, al igual que las que ya se analizan en los congresos estatales de algunas entidades de nuestro País, entre los que se encuentra Jalisco.
Entre la desilusión y la inoperancia
A lo anterior se agregan datos que evidencian la precaria situación en que se encuentra la procuración de justicia en México, y que demuestran que este sistema judicial es obsoleto, ya que, además de que no es eficaz para capturar a los delincuentes más peligrosos, permite la existencia de un alto nivel de impunidad y corrupción, y no asegura los derechos fundamentales ni de víctimas ni de acusados; no establece incentivos para una investigación profesional del delito, y resulta sumamente costoso, si se toman en cuenta sus pobres resultados.
Los siguientes datos estadísticos avalan estas conclusiones: 85 por ciento de las víctimas no acuden a denunciar los delitos; 99 por ciento de los delincuentes no terminan condenados; 92 por ciento de las audiencias en los procesos penales se desarrollan sin la presencia del juez; 80 por ciento de los mexicanos cree que se puede sobornar a los jueces; 60 por ciento de las órdenes de aprehensión no se cumplen; más de 50 por ciento de los presos no ha recibido una sentencia condenatoria, mientras que 80 por ciento de los detenidos nunca cruzó palabra con el juez que lo condenó.
Estos datos deberían ser suficientes para sustentar una necesaria y urgente reforma al sistema de justicia mexicano.
Lo bueno
• El juez escucha a las partes.
• Los casos pequeños, y los no violentos (que en nuestro País son más de la mitad), se pueden resolver con un acuerdo reparatorio de los daños.
• Se puede optar por un juicio abreviado.
• Hace que se racionalice el uso del proceso penal y la prisión, realmente, como últimos recursos.
• Se logra concluir satisfactoriamente, al menos, 80% de los asuntos ingresados (en México la efectividad es de 20%).
Lo malo
• Otorgua al juez la capacidad de emitir sentencia a su libre albedrío.
• Carencia de la estructura, es decir, de jurados y salas para la realización de juicios orales.
• Carencia de jueces y abogados con la preparación necesaria para realizar un juicio de esta naturaleza.
• Grandes inversiones gubernamentales
El dato250 mil procesos se inician en nuestro País cada año.

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